Exigencia moral del amor una lectura ética de “las moradas del castillo interior” de Santa Teresa de Jesús
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Biografía del autor/a
Hernando Alzate, Universidad Pontificia Bolivariana
Licenciado en Teología Moral por la Universidad Pontificia Lateranense de Roma y por la Academia
Alfonsiana; Magister en Bioética por la Universidad Complutense de Madrid; Doctor en Teología Moral por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y por el Instituto Superior de Ciencias Morales. Actualmente trabaja como profesor investigador en el Instituto de Espiritualidad de la Universidad
Pontificia Bolivariana y como catedrático de la Facultad de Teología de la misma Universidad.
Contenido principal del artículo
Resumen
Teresa es una mujer de deseos infinitos como infinita es su capacidad de amar. Teresa ama “locamente a Dios” y “Dios ama locamente a Teresa”. Es la experiencia del amor de Dios y éste traducido en amor al prójimo lo que causa en Teresa un cambio radical en su vida, una reorientación de su pensar, sentir y obrar. “Sin amor todo es nada” será la sentencia de Teresa y es una constatación que hace en su propia vida. Por eso, cuando el ser humano
ama de esa manera, tiene que operarse un cambio radical en él y éste debe afectar todos sus comportamientos y las fibras más profundas de su ser. La praxis del amor cristiano es la raíz de donde brota el obrar recto del ser humano y es la mejor manifestación de su “constitución divina” y la única manera de alcanzar las cumbres de la santidad mediante la práctica del amor a Dios y al Prójimo o del amor al prójimo en cuanto es manifestación clara del amor a Dios.