El sacerdote, un orfebre mundano
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Biografía del autor/a
Hernando Uribe Carvajal OCD, Universidad Pontificia Bolivariana
Doctor en Filosofía por la Universidad Santo Tomás, Roma. Actualmente pertenece al Instituto de Espiritualidad de la Universidad Pontificia Bolivariana.
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Resumen
Es una reflexión sobre el sacerdocio común de los fieles y sobre el sacerdocio ministerial, íntimamente unidos. Ya el sacerdote del Antiguo Testamento (hiereis) tenía la función esencial de mantener al pueblo consciente de su carácter sacerdotal y así glorificar a Dios con toda su existencia. Como Cristo lo hace todo nuevo, más aún, él es el nuevo obrar de Dios, el fin último del ministerio sacerdotal, a semejanza del único sacerdocio de Cristo, consiste en “hacer que el mundo entero entre a formar parte del cuerpo de Cristo, a fin de que Dios lo sea todo en todos” (J. Ratzinger) hasta hacer del mundo el templo y la oblación para Dios. La profesión del sacerdotees humana y divina a la vez. Está llamado a ofrecer la existencia al Creador poniendo en cada gesto el sello del amor, que une en cada instante el cielo con la tierra, la tierra con el cielo.
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