Cuentos, Soledad

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Ana Cristina Aristizábal Uribe

Resumen

Después de abrir los ojos, Soledad se sentó en su cama. Había pasado una buena noche y estaba lista para enfrentar las tareas del día, nada del otro mundo: llevar los niños al colegio, ir al banco a pagar los servicios, pasar por la farmacia y regresar a casa para hacer el almuerzo. Por la tarde, como ya lo había previsto, iría donde la modista para pulir los últimos detalles del vestido que usaría en la boda de su sobrino dentro de 15 días.

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