Agua pasó por aquí. Cate que no la vi

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Claudia Patricia Gil Salcedo

Resumen

¡Aguacates… aguacates..! Grita Jorge todos los días, mientras pedalea lentamente su bicicleta en el sector de Belén, en Medellín. Es probable que en su barrio haya personajes, que, como él, se ganan la vida vendiendo, puerta a puerta, una amplia variedad de frutas y verduras. Pero, ¿usted se ha preguntado por el recorrido que hizo esa fruta hasta llegar a su mesa?, ¿de qué municipio procede?, ¿qué vía recorrió el carro que la trajo hasta la ciudad?, ¿cuánta agua consumió ese cultivo?, y, por último, ¿cuántas manos la tocaron?


En la Escuela de Ingeniería de la Universidad Pontificia Bolivariana, en Medellín, varios profesores se plantearon estas inquietudes y otras más, todas relacionadas con las formas de incrementar la productividad. Todo empezó a principios de la década del 2000, cuando un grupo de pequeños productores del Oriente antioqueño, con un gran olfato empresarial, buscó a la Facultad de Ingeniería Agroindustrial. Comenzaba a incrementarse el cultivo del fruto en la región y crecía también el interés por la fruta. La situación impactó también el currículo de manera tal, que, transcurridos unos años, los egresados tenían un mayor conocimiento, manejo y aprovechamiento del producto. La comunidad académica también se interesó por el tema, y esto lo reflejaron en diferentes líneas de investigación y proyectos como los que motivan este texto: Evaluación de las características fisicoquímicas y mecánicas del aguacate Hass durante el transporte y, también, en aquella titulada Mejorar la productividad del aguacate Hass mediante un prototipo de agricultura de precisión que permita el uso eficiente del recurso hídrico.

Palabras clave:
Aguacate Hass, Agricultura de precisión, Industria 4.0, Productividad, Transporte

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