El futuro de la socialdemocracia

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ÁNGEL RIVERO
  • Biografía

    Doctor en Filosofía por la Universidad Autónoma de Madrid -UAM- y RSc (Hons) en Ciencias
    Sociales, Política y Sociología, por la Open University (Reino Unido); profesor titular de Ciencia
    Política y de la Administración en UAM; actualmente es codirector del Master de Estudios de
    la misma universidad. 

JORGE DEL PALACIO
  • Biografía

    Licenciado en Filosofía por la Universidad del Deusto (Bilbao); actualmente es investigador del
    Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Autónoma
    de Madrid. 

Resumen

El viernes 8 de abril de 2011, al mediodía, el aula GIII de la Facultad de derecho de la Universidad Autónoma de Madrid estaba llena de una multitud de políticos, profesores y estudiantes que esperaban conocer el futuro de la socialdemocracia por boca de dos reputados asesores internacionales de José Luis Rodríguez Za- patero. Uno de ellos, Wolfgang Merkel, profesor de ciencia política de la Uni- versidad Humboldt de Berlín e investigador del WZB (centro de investigaciones sociales de Berlín), tiene una larga trayectoria como estudioso y asesor de la so- cialdemocracia europea. El otro, Philip Pettit, un filósofo irlandés profesor de po- lítica y valores humanos en la Universidad de Princeton, había desarrollado una larga carrera por distintas universidades hasta que fue llamado como asesor por Rodríguez Zapatero. Para Merkel la socialdemocracia es un objeto de estudio que puede medirse y compararse de distintas maneras, de modo que podemos saber si crece, declina o desaparece. Pettit no es un estudioso de la socialdemocracia, fue llamado por Rodríguez Zapatero para que le proporcionara los principios desde los que articular las políticas de su programa de gobierno. Para el presidente del gobierno, hacer política de principios es tener una filosofía y esto era lo que le habría de proporcionar el republicano irlandés. Aunque Pettit titubeó al principio, quizás recordara la suerte de Platón como consejero, una vez Zapatero llegó al poder aceptó gustoso el ofrecimiento y después evaluó al alumno: sacó las mejores calificaciones.


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