La Ilustración y el desencantamiento del mundo: Consideraciones a la luz de la filosofía social
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Resumen
La sociedad del siglo XX “se hunde en un nuevo género de barbarie”.2 Esto decía Adorno al analizar el
tipo de sociedad en la que vivió y sus características: altos índices de consumo, totalitarismos del siglo XX
en Europa, y una decadencia cada vez más notable de la filosofía y del pensamiento crítico. La sociedad
actual opera en gran medida bajo las dinámicas del mercadeo; este poder que se ejerce de manera particular
sobre la sociedad contemporánea no es gratuito, su manejo, a partir de la mercadotecnia moderna, se ha
ido perfeccionando como producto de una separación entre sujeto y objeto. Podría decirse, entonces, que la
situación actual de la sociedad constituye una radicalización del proyecto Ilustrado de la época moderna:
superar los mitos por medio del uso de las facultades naturales de los seres humanos en la comprensión
del mundo; de esta manera, si el propósito de la defensa de la razón se relacionaba con el afán del hombre
por dominar la naturaleza y contrarrestar al mito y la superstición, la Ilustración nace ya bajo el signo del
dominio. La relación entre sujeto ilustrado y su objeto de conocimiento o interés desemboca en el dominio,
la posesión, el consumo y la destrucción. El propósito de este artículo es defender el uso de la filosofía social,
incluso en teorías epistemológicas o científicas, en tanto que posibilita la expansión de la perspectiva de
análisis de cualquier objeto, tan necesaria en estos tiempos, hacia la emancipación y el pensamiento crítico.