Razón poética, razón política, razón ética en María Zambrano

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Juana Sánchez-Gey Venegas

Resumen

María Zambrano, la discípula aventajada de Ortega, discurrió pronto por cuenta propia. En efecto, sus grandes preocupaciones filosóficas fueron la política, la religión, la educación y la estética, y aunque ella misma pensara que la razón vital le guiaba en cada una de estas cuestiones, se percató que una nueva razón había surgido. La razón poética que queda dibujada en su artículo Hacia un saber sobre el alma (1934), como el propio Ortega advirtiera a su discípula, era ya su propia aportación a la historia de la filosofía.


Horizonte del liberalismo (1930) constituye el inicio de su reflexión política y, aunque es un libro de juventud, revela un mensaje audaz y muy personal ante los males del momento. María Zambrano expone de forma clara su rechazo a los totalitarismos, sean de un signo o de otro; rechazo también al racionalismo, que excluye parte de la realidad y no busca la verdad, pues estima que la verdad siempre se manifiesta como revelación, y rechazo también al absolutismo que no atiende a la vida.


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