Monedero electrónico, un medio seguro, versátil y práctico para el transporte diario

Margarita M. Llano Gil

Resumen


Desde la antigüedad, el ser humano buscó distintas formas de pago y, para ello, se valió del trueque y de variados medios de cambio. Los pueblos recurrieron a elementos como conchas, barras de sal, piezas de coral, metales, trigo, ganado, y hasta grandes piedras como las del Pacífico Sur que llegaron a medir 12 metros de diámetro. Aunque efectivos, estos sistemas presentaban problemas no sólo de transporte sino, también, de almacenamiento. De acuerdo con el historiador Heródoto, las primeras monedas, más o menos como hoy las conocemos, se fabricaron en Asia Menor hacia el siglo VII AC. Y también hay indicios de que 845 años AC ya existía papel moneda en China.

Desde esas épocas buscó la forma de facilitar las operaciones financieras y por muchos años utilizamos monedas relativamente uniformes en tamaño y peso, además de billetes que se modificaron para guardarse en las billeteras que hoy portamos. De todas maneras, cargar muchas monedas y grandes fajos de dinero tiene inconvenientes. Por lo tanto, seguimos detrás de maneras que faciliten el pago de mercancías y servicios. Uno de ellos, tarjetas inteligentes como las que usamos en cajeros electrónicos, almacenes y sistemas de transporte, entre otros.


Palabras clave


Transporte público; Tarjetas inteligentes; Monedero electrónico

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