La fascinación de la Mirada
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Resumen
Hay miradas que aterran, que suscitan fascinación, miradas que petrifican o que, en última instancia, matan. Ni los griegos ni los romanos fueron ajenos a esta atracción por la mirada; como señala Pascal Quignard en El sexo y el espanto: “para los antiguos, el ojo que ve arroja su luz sobre lo visible”. Aquel que mira impregna con su aura lo visto. Si la mirada tiene una noble intención, lo visto se ennoblece; pero si está cargada de maldad, ¿qué sucede? En el Fedón 95b, Platón pone en boca de Sócrates el concepto βασκανία (fascinación, sortilegio, hechizo, envidia) para referirse al mal de ojo3 . Sin embargo, el sustantivo βασκανία (baskanía) es ambiguo, ya que también significa aquello que preserva del mal de ojo. Βασκάνιον es el objeto revestido de un poder apotropaico, un amuleto que rechaza la mirada envidiosa o que pretende hacer mal.