Memento mori (ma non troppo). A propósito del recién fallecimiento del Filósofo Jairo Escobar Moncada

Ignacio Vento Villante

Resumen


De mi padre recuerdo que solía decir:

“No deseo que llegue el día de los grandes elogios, pues sé que, entonces, no los necesitaré”.

Mi padre, a su modo, tenía esa veta estoica que recorre el sentir de los pueblos costeños, hechos de una sabiduría que se ha forjado en las faenas de la mar y cuyo talante les aprovisiona de una resignada actitud ante la vida y la muerte. Pensando en ello, he de reconocer que mi querido amigo Jairo Escobar ya no precisa de mis elogios. Si acaso, como suele suceder, soy de los que ha de detenerse a preguntar: ¿Por qué soy deudo suyo?


Texto completo:

PDF


DOI: http://dx.doi.org/10.18566/escr.v26n56.a01