Cambio de brújula

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José Guillermo Anjel R.

Resumen

La familia de Caní (su mujer y sus hijos) partió a las tierras del Este después del asesinato y de un luto que no se vio llevar a cabo porque los parientes se quedaron quietos como árboles secos y esperaron con paciencia a que el asesino se marchara. Ni un gesto en esas caras largas de ojos apagados y abiertos. En la partida, que fue lenta, la gente que debió irse cargó con más ansias que cosas y para mal consuelo se dijo que así tenía que haber sucedido y que no habría juicio ni quién vengara al muerto, porque ¿cómo habrían de vengar los padres la muerte de un hijo en otro hijo? Partió entonces la familia de Caní en un auto Ford modelo T de color negro, nuevo, llevando consigo sus cajas con pertenencias y envoltorios con comida y un mapa que contenía carreteras y vía férreas, montañas grandes y chicas, lugares posibles en los que parar, ríos desconocidos y estrellas del cielo. Irían buscando una ruta lejana que se perdería sobre la tierra, siguiendo siempre el oriente, tratando de acortar el año 1922. Y ya no regresarían nunca.

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