La belleza del mundo

Andrés Muñoz Díazgranados

Resumen


En contextos marcados por extremos irreconciliables (donde políticos invitan a hacer apología de la violencia, fanáticos religiosos matan de diferentes formas en nombre de su dios y el materialismo es ídolo de adoración) es reconfortante saber que la belleza aún es la más dulce expresión de la vida.

Como ciudadano del mundo, el fotógrafo tiene oportunidad de viajar por los cinco continentes y en cada país encontrar seres que, sin pretensiones, entregan sus corazones con una sonrisa, mientras sus almas se proyectan en los ojos y regalan esa paz que se siente cuando se vive en la riqueza de lo simple.

Cuando se camina por el mundo de la fotografía, se piensa en cómo lograr la imagen de lo exótico y enigmático de cada lugar: cómo encuadrar la inmensidad de paredes, monumentos y riquezas; cómo plasmar los lugares sagrados y el lujo de palacios, fuertes y murallas; cómo mostrar al mundo el verdadero sentido de aquellos lugares que reciben a locales y extranjeros.


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